Todas las notas

Cómo funciona

Qué pasa, exactamente, cuando tu cliente abre el link

El recorrido completo, paso por paso, incluido qué hace el sistema cuando algo falla. Si vas a poner tu nombre en un pedido, conviene que sepas qué hay del otro lado.

Cuando le mandás una invitación a un cliente, tu nombre va adelante. Lo que pase después se lo va a atribuir a vos, no a nosotros. Así que acá está el recorrido completo, sin saltearnos los pasos incómodos.

En el navegador, sin instalar nada. Escritorio y celular, iOS Safari incluido — es un requisito duro del producto, no un «debería andar».

2. Una pregunta corta, antes de todo

Si la tenés activada, lo primero es una encuesta breve sobre cómo le fue con el producto. Y acá conviene ser preciso sobre para qué está, porque es fácil confundirla con otra cosa.

No está para filtrar y quedarte sólo con los contentos. Está para no meter a una persona disconforme en una entrevista de varios minutos sobre lo bien que le fue. Eso es una emboscada, y además no produce nada que puedas usar. Si la respuesta es baja, el recorrido termina ahí con un camino a soporte, y el motivo de esa respuesta te llega a vos. Es información que hoy probablemente no estés recibiendo.

La encuesta se puede apagar por producto. Si preferís que todos pasen igual, se apaga y listo.

3. El preflight, que no graba nada

Antes del consentimiento hay una pantalla de preparación: instructivo según el dispositivo, preview espejado para que la persona se vea, medidor de audio y selectores de cámara y micrófono.

Esa pantalla no graba, no publica nada y ni siquiera pide una credencial de sala. Corre entera en la máquina de tu cliente. El mismo track que preparó ahí es el que se entrega después, una vez pasado el paso legal — no se arma dos veces.

4. El consentimiento, que es un gate

Grabar a una persona y usar su imagen exige su consentimiento explícito. En Vouch eso no es una cláusula al pie: es un paso obligatorio, con su marca de tiempo guardada, y sin él la grabación no arranca. No hay una configuración que lo saltee.

5. La charla

Un entrevistador conduce la conversación y repregunta según lo que la persona va contando. No recorre una lista: sigue el hilo. Y si tu cliente quiere terminar antes, agradece y termina, sin insistir. Está escrito así en las reglas del entrevistador.

6. El cartel «Grabando» no puede mentir

Ese cartel se enciende con el evento real de la grabación, no con la llegada del entrevistador a la sala. Parece un detalle de implementación y es exactamente lo contrario: si el cartel se prendiera al entrar el entrevistador, habría un momento en que tu cliente cree que lo están grabando y no. Preferimos que la interfaz diga la verdad aunque a veces tarde un segundo más.

7. Qué pasa si algo se rompe

Acá es donde se ve de qué está hecho un producto.

Si el motor de voz no levanta —se quedó sin crédito, está caído, lo que sea— la sala se lo dice a tu cliente a los 45 segundos. No lo dejamos mirando su propia cámara sin explicación, preguntándose si el que hizo algo mal es él.

Si la grabación falla al arrancar, la charla no se corta. Es una decisión deliberada y va contra el interés inmediato del sistema: preferimos un testimonio que no quedó grabado antes que cortarle la conversación en la cara a tu cliente. Después lo verás marcado como fallido, con el motivo.

Y un testimonio en video sin video no figura como completado. Si la conversación terminó pero la grabación nunca arrancó, el estado dice fallido y dice por qué. Nunca lo vas a ver en verde en el dashboard para descubrir tres semanas después que no había archivo. Que la falla no corte la charla no nos habilita a mostrarla después como si hubiera salido bien.

8. Qué recibís

Un MP4 solamente de tu cliente. La voz del entrevistador no está mezclada en ese video: sus intervenciones viven aparte, como subtítulos removibles, así el material te llega listo para editar sin tener que sacarle a nadie de encima.

Más el transcript completo.

9. Dónde vive eso

El video se sirve por un endpoint autenticado y aislado por organización. No hay una URL pública que alguien pueda adivinar o compartir sin querer: si no tenés sesión, no hay video, y si tenés sesión de otra organización, ese testimonio no existe para vos.


Nada de esto es espectacular y esa es un poco la idea. Un pedido que lleva tu nombre adelante tiene que comportarse de forma predecible, sobre todo cuando algo sale mal — que es cuando tu cliente se acuerda de quién se lo pidió.

Más credibilidad. Más ventas.

Todo en automático.

Crear cuenta